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ISBN: 9788416640904
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Olas del verde mar

por: Manuel Rodríguez López

El Mar, por donde pululan nuestras emociones y sentimientos, nuestros miedos y anhelos, nuestro que habrá tras el horizonte, en el cual Nemo navegó por sus profundidades, y el Holandés huía insatisfecho de su destino, y el Español exploró en una fiebre sin fin buscando ese final que los antiguos relataron, que por él caían las aguas hacia el abismo insondable… Sí, ese mar en el que reina Neptuno y las Sirenas nos atraen y las Nereidas nos deleitan… Si ese mar del cual solo sabemos de sus brillos y olas de superficie pero apenas conocemos de él sus secretos de las profundidades…

Verde, como el rayo que dicen ver los que miran hacia Occidente siguiendo el camino del Sol, como su último saludo para que se tenga la esperanza de que regresará expulsando las oscuras tinieblas del noche sin Luna… Si Verde, como la Esperanza de que tras el invierno la primavera trae el renovar de la vida, y verde también como la luz que hay en el fondo de la Caja que Pándora la curiosa abrió para conocer lo que hay en ella, luz que irradia para consuelo de los que viven en las calamidades que nosotros mismos nos hemos buscado….

Olas, que nos acarician o nos golpean, como las emociones que nos arrebatan o nos hacen volar en la vida, que nos llevan y nos mecen, o que nos zarandean y desarbolan, pues como niños jugamos en una Naturaleza que desconocemos y como miasmas del Universo, somos arrojados hacia las rocas o las playas de la vida, o sobre ellas surfeamos… Olas de sentimientos y pasiones, olas de bondad, olas de amor, olas de las que huimos, olas que del mar se alzan hacia el cielo y sobre la tierra se abalanza, naciendo esa diosa que al mortal a ella ancla…

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Libros de Manuel Rodríguez López
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    ¿Desde cuando escribo?... sin contar la poesía, empecé a escribir fuera del colegio cuando mi abuela que tenía a su hija muy lejos me cogía en la mesa camilla, me daba papel de carta de avión un bolígrafo bic azul y me decía: Escribe lo que te digo, y empezaba a hablar y a hablar, y yo a escribir y a escribir y... y así una y otra vez . Y así empezó mi costumbre de escribir... Y con el tiempo, cuando empezó a revolotear las mariposas en la barriga de uno, pues los primeros versos infantiles, adolecentes, de la primera juventud... Y si, desde entonces, allá a principio de los 70 y hasta ahora, la pluma empuñada por mis dedos no ha dejado de labrar los campos de papel... y claro, como todo campo, con sus años de barbecho o de sequía o de abundancia...

    “Olas del verde mar”

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