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ISBN: 9788417073305
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La Flor de Tartesia

por: Manuel Rodríguez López

“A todos los que andaron,
cual nuez velada en el Océano,
la luz oscura de lo desconocido
al tantán del zímbalo y la flauta”

Así inicio el primero de los dos libritos, cuando por aquellos años de 1995, estuve en los dimes y diretes, declamaciones y sueños de repúblicas literarias y de descubiertas poéticas, donde las diferentes naves que cruzaban los mares inspiracionales recalaban en viejos puertos e intercambiaban sus textuales cargas….

Así nació la Flor que me Atrae….

“6. EN TARTESIA.”

En Tartesia, Occidente, allí
Tierra de Dioses, toda libre
reposo del Céfiro,
la luz de las marismas, de amplia diafanidad
nos muestra al futuro en sus semillas del pasado.

Hace milenios, navegantes del oriente del Mar Nuestro, llevados por el dorado camino del Sol, que indicaba lo desconocido, fueron impulsados por ese afań del hombre de conocer lo que hay tras los velos de las brumas y las oscuridades de la noche… y llegaron al final del Mundo y descubrieron Tartesia.

En esas leyendas de antiguos marineros, dejadas a nuestro alcance por arcanos poetas y bardos, en textos que inflamaron nuestra imaginación, y que nos llevo a ir tambien a seguir el caminar del Sol… inflamaron también mis entrañas y estas, oh, decubrieron que siempre, siempre, nuestro Sol, ese que nos alumbra y da vida, la Flor de Tartesia, mi Tierra, es el Amor, lo que a todo mueve, lo que a todo conmueve, lo que a todo crea y destruye, la razón del Navegante y el afan del Jardinero…

Sí, así fué como mi pluma desbrozó el blanco terruño del papel….

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Libros de Manuel Rodríguez López
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    ¿Desde cuando escribo?... sin contar la poesía, empecé a escribir fuera del colegio cuando mi abuela que tenía a su hija muy lejos me cogía en la mesa camilla, me daba papel de carta de avión un bolígrafo bic azul y me decía: Escribe lo que te digo, y empezaba a hablar y a hablar, y yo a escribir y a escribir y... y así una y otra vez . Y así empezó mi costumbre de escribir... Y con el tiempo, cuando empezó a revolotear las mariposas en la barriga de uno, pues los primeros versos infantiles, adolecentes, de la primera juventud... Y si, desde entonces, allá a principio de los 70 y hasta ahora, la pluma empuñada por mis dedos no ha dejado de labrar los campos de papel... y claro, como todo campo, con sus años de barbecho o de sequía o de abundancia...

    “La Flor de Tartesia”

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