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ISBN: 9788416640355
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El ruiseñor y la zítara

por: Manuel Rodríguez López

Amada, Ah mi amada.
Por ti la Vida nos es mayor delicia,
por ti el vivir no me es ir a la nada,
que con tan solo pensar en ti,
el dolor se me transforma
en gozosa canción del alma.

Estas palabras son partes de uno de los poemas que presento en este libro, escritos pasada ya la juventud tardía… tras dejar atrás muchos otros versos que como aprendiz de rimas y cantos, fuí desgranando y puliendo, versos que sirvieron en su día para decir con la poesía lo que de otras formas no somos capaces de expresar como hace el ruiseñor desde su rama llamando a quien quiera volar con su vuelo…

El instante llegó, Vida mía
y cual bruma matinal que se apega
en el pétalo rojo de la rosa
cimbrea en la hora cenital mi corazón.
Abro los parpados y veo los sones del Mar
¿Por qué siento esta calma en mí,
por qué te siento, Amor?.

Años después, inicié un nuevo poemario al que llame Los Sonidos de la Zitara, y en él descubrí que cuando irrumpe esta fuerza a la que muchos quieren tener apartada, esa fuerza inspirada por las profundidades del corazón, y nos coge en medio de su tormenta, desbarata todo lo que hemos construido y se levanta ante nosotros ese Sendero que hemos buscado tantas veces pero que hemos ocultado porque rompe lo somos en este mundo banal al que nos aferramos porque no vemos mas allá de la puerta de nuestra torre en nuestra isla…

Si dos libros de poemas, el 5, Trinos del Ruiseñor en la Rama y el 10, los Sonidos de la Zítara, que muestran diversas facetas de esta emoción que es parte esencial del Sentido de la Vida de todos nosotros, los Seres Humanos…

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Libros de Manuel Rodríguez López
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    ¿Desde cuando escribo?... sin contar la poesía, empecé a escribir fuera del colegio cuando mi abuela que tenía a su hija muy lejos me cogía en la mesa camilla, me daba papel de carta de avión un bolígrafo bic azul y me decía: Escribe lo que te digo, y empezaba a hablar y a hablar, y yo a escribir y a escribir y... y así una y otra vez . Y así empezó mi costumbre de escribir... Y con el tiempo, cuando empezó a revolotear las mariposas en la barriga de uno, pues los primeros versos infantiles, adolecentes, de la primera juventud... Y si, desde entonces, allá a principio de los 70 y hasta ahora, la pluma empuñada por mis dedos no ha dejado de labrar los campos de papel... y claro, como todo campo, con sus años de barbecho o de sequía o de abundancia...

    “El ruiseñor y la zítara”

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